Nuevos alimentos para las necesidades de hoy
Una alimentación sana es considerada hoy día como uno de los pílares de la salud. Es por ello que se ha tratado de buscar en los alimentos todas aquellas propiedades que les hicieran especialmente beneficiosos a la hora de incrementar o mantener nuestro estado de salud.

El padre de la medicina Hipócrates s. IV a.C decía “Que el alimento sea tu medicina y la medicina tu alimento”. A través de la historia el hombre siempre ha creido en las virtudes de ciertos alimentos y productos sobre la salud. Esta creencia ha sido reforzada en las últimas décadas a merced de la investigación de los efectos de ciertos componentes de los alimentos. No necesariamente estamos hablando de compuestos nutritivos que proveen de energía al cuerpo, sino más bien que previenen la aparición de ciertas patologías y además, mejoran la “funcionalidad” en conjunto del organismo.
Entonces, los alimentos funcionales pueden ser:
Se tiene la teoría que el término “alimento funcional” se deba a los japonenes, quienes hace cerca de más de 20 años empezaron a desarrollar estos productos principalmente basados en la incorporación de bacterias lácticas y de oligosacáridos.(2)
En 1984, la empresa Kellogg´s usó una declaración no autorizada sobre el efecto de la fibra en la salud en su etiquetado. En 1997 solicitó a la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos autorización para utilizar una “declaración de efectos sobre la salud”, viene siendo la ley sobre el etiquetado nutrimental. La información nutrimental que contienen muchos de los productos que consigues en el mercado de alimentos.
A incios del siglo XXI, el desarrollo de los alimentos funcionales, el uso del término y la utilización de estos parece definitivamente encaminados a la nueva alimentación funcional.
Lo cuales en estos momentos gracias a muchas investigaciones se le ha relacionado con;
1. Crecimiento, desarrollo y diferenciación celular en el cuerpo humano.
2. Regulación de los procesos metabólicos, mejorando la eficiencia metabólica inclusive optimizando la glicemia.
3. Defensa de las agresiones oxidativas pudiendo contrarestar los procesos de envejecimiento, enfermedades cardiacas, cáncer, cataratas, patologías degenerativas del sistema nervioso como las ocurridas en el transcurso del Parkinson y del Alzheimer.
4. Aparato circulatorio como las enfermedades cardiovasculares, hipertensión, incremento en la coagulación sanguínea y bajas concentraciones de vitamina K. Las hiperlipidemias como el colesterol o los triglicéridos elevados.
5. Aparato digestivo los cuales mejoran el equilibrio y la flora microbiana instalada en el intestino y que son conocidos desde hace tiempo como factores importanes en el mantenimiento de la salud.
6. Comportamiento, aprendizaje y rendimiento mental que en su conjunto son denominados como “la capacidad intelectual”. Y en lo que se refiere al comportamiento también muchas investigaciones orientadas hacia el comporatamiento frente a los alimentos. La saciedad, como un fenómeno mediado por diferentes nutrimentos, puede ser así un mecanismo importante en el creciente fenómeno de la obesidad y de la búsqueda de la “pérdida de peso”.
7. Alimentos funcionales y cáncer, la cual existe una relación clara entre el consumo de ciertos alimentos y la aparición o prevención de direferentes tipos de cáncer.
1. Martínez Alvarez, J; de Arpe Muñoz, C; et al. Nutrición y Salud. Nuevos Alimentos para nuevas necesidades. Instituto de Salud Pública. España, 2003
2. Mazza, G.: Alimentos funcionales, Zaragoza. Acribia, 1998.
Lic. Nutrición y Ciencia de los Alimentos
